8/2/10

John Berger y Tony Lyons

Conocí a Tony Lyons por una de esas casualidades que convierten la vida en un tránsito agradable. Una amiga común me animó un día a que la acompañara a visitar a un señor inglés que vivía en un viejo colmenar situado junto a una cañada, lejos de todo, entre Manzanares el Real y Soto del Real, en la Sierra madrileña. Tony, amigo de sus amigos, nos recibió aquella tarde en El Recuenco (así se llamaba su refugio) y se instaló, ya para siempre, en mi vida. Un dibujo al carboncillo fechado el 25/11/98 y titulado "Viene la lluvia" preside una de las paredes de mi rincón de trabajo y me ha acompañado, desde entonces, en las mudanzas y desengaños; también en las alegrías. Puedo contemplar así, a cada momento, el mismo paisaje serrano que contemplaron los ojos de Tony, Tonio, aquel lejano otoño de hace ya tantos años, mientras sus dedos trabajaban sin prisa sobre el lienzo. Tony era un gran conversador y un enorme lector. Recuerdo siempre su refugio lleno de pequeños montones de libros y periódicos que le iban prestando los amigos o su hija, Ana, que por entonces trabajaba en Alfaguara. Recuerdo su gesto afable y su voz. También las palabras de ánimo que fueron envolviendo nuestros libros a medida que Bartleby fue creciendo. Siempre tenía una expresión agradable para regalarte. Recuerdo ahora una exposición con sus trabajos que hizo en una galería de arte de la zona de Chueca a principios de 2000 (creo). Su amigo John Berger escribió un certero texto sobre su personalidad, un trabajo trufado de anécdotas personales que certificaban con precisión la tenaz personalidad de Tony Lyons. Incluso cuando la salud empezó a minarle sus fuerzas, él persistió en seguir yendo por su refugio, a veces solo, otras acompañado de su amigo Eugenio Viejo, otras de alguna de sus hijas. Para Tony El Recuenco era la vida. Por eso me he alegrado hoy al leer el artículo sobre el homenaje en el Museo del Prado a John Berger y el recuerdo que él hace de su buen amigo Tonio. Lo publica hoy El País. Gracias a Tony Lyons, a su amistad con John, pudimos finalmente publicar en la colección Miradas de Bartleby una pequeña joya escrita por Berger sobre las esculturas de Giacometti. El libro se titula Esa belleza y se ilustra también con las fotos del belga Marc Trivier. El libro ganó en 2006 el Premio Especial Cálamo, otorgado por la librería zaragozana del mismo nombre. Y vamos a sacar una tercera edición en breves semanas. Es lo de menos: como digo, me ha emocionado especialmente el homenaje que hace John Berger a la memoria de su gran amigo madrileño Tony Lyons. Yo sólo puedo compartir mi emoción y dejaros el enlace con la entrada que publiqué en septiembre de 2007 cuando Tony nos dejó un poco más solos en la lucha.

3 comentarios:

Selva Otero-Pizarro dijo...

Sencillamente bello y emocionante, Pepo. Mil gracias más por DOOOOCEEEE años de lectores

Pepo Paz Saz dijo...

Gracias, Selva. He vuelto estos días al retrato de Tony Lyons y me sigue trayendo unos recuerdos muy cálidos. Hoy se publica que John Berger estará en Cosmopoética 2010.Otra alegría, sin duda.

Selva Otero-Pizarro dijo...

Y ya veremos por qué!!!!!

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