07/11/09
Haroldo Conti: el culto a la libertad
"Conti rehizo como espacio mítico el paisaje de su infancia y, con sus extraordinarias cualidades de poeta, le imprimió un acento inolvidable. Tanto que nos atrevemos a decir que Sudeste es la novela más importante publicada en España en lo que va de año. Una obra maestra en la que el infortunado y genial escritor puso gran parte de su talento cuando se encontraba en el friso de su madurez, con apenas 37 años" (MIGUEL GARCÍA POSADA - ABCDe las Artes y las Letras - 7/11/09)
06/11/09
En la premiere de "Celda 211"
Daniel Monzón ha construido en su última película, Celda 211, un thriller carcelario que escapa (con nota muy alta) a la atonía general que adormece al cine español. Realismo sucio donde los funcionarios se confunden con los convictos y el mundo se muestra tal como es, patas arriba, difuminando las lineas que separan a los de dentro y los de afuera: los malos no son tan malos y, en el fondo, los buenos son bastante hijos de puta. Sólo hay que leer los periódicos cada mañana para darse cuenta de la melancolía en la que vivimos atorados. Vamos, que dan risa los trajes de Camps. El elenco de actores, con un Luís Tosar firme candidato al Goya al mejor actor protagonista y un Alberto Ammann que lo borda, hace un trabajo encomiable. Un ejemplo: Daniel Monzón ha conseguido que Resines no haga de Resines por una vez en su carrera. Eso sí que es un éxito. Y todo dulcificado por el breve e intenso contrapeso de Marta Etura, Elena en la película. La cinta se rodó en la antigua cárcel de Zamora: cuesta pensar que a día de hoy pueda haber centros penitenciarios en funcionamiento con esas condiciones en España. Es el único pero que le veo al juego que nos plantea Monzón. Aunque, probablemente, es que yo vivo en la inopia. Se estrena el 6/11 en toda España. Y no hay que perdersela.04/11/09
Presentamos "Entrevías mon amour", la nueva novela de Justo Sotelo
Con un estilo ágil y desinhibido, Justo Sotelo ha construido una hermosa metáfora sobre las relaciones humanas y las dificultades que enfrentan en nuestros días: Entrevías mon amour.
Lugar: Círculo de Bellas Artes de Madrid, 5/11/09, 19:30 h. - Sala Nueva
Intervienen: Joaquín Leguina y Fernando R. Lafuente (director del suplemento cultural ABCDe las Artes y las Letras)
Sinopsis:
Tras una complicada huida del Bagdad asolado por la guerra, Teo Abad regresa al espacio de su infancia y adolescencia, en el madrileño barrio de Entrevías, para enfrentar los fantasmas que le empujaron -años atrás- a escapar de Madrid: su tormentosa relación con el padre, ya anciano, la muerte (durante su ausencia) de la madre, el encuentro con su novia de la adolescencia (Judith) y con todos los personajes que conformaban un mundo ahora en ruinas: el que giraba en torno a la parroquia donde ejercía un sacerdocio socialmente comprometido el padre Román. Descubre, al llegar, que no es el único asediado por los fantasmas del pasado.
ENTREVISTA A JUSTO SOTELO (http://www.justosotelo.es/)
¿Cuál es el tema principal de su cuarta novela?
El amor en su sentido más amplio. Y la mala ostentación del poder, político, militar, incluso sentimental. Los personajes de la novela siempre están buscando algo, desde el amor perdido, a la tumba de los padres asesinados durante el régimen franquista (tal como nos contaron los clásicos con arquetipos como Antígona o Ifigenia). Y también desde el hijo que nunca han tenido, al que desapareció muchos años antes para buscar otros horizontes. Al fondo está la guerra (el máximo y terrible enfrentamiento entre las personas), empezando por la Guerra Civil española y terminando por la guerra de Irak.
¿En qué se diferencia, narrativamente hablando, de las anteriores?
El lenguaje está más al servicio de la historia que en mis otras novelas. No sólo es una cuestión semántica, sino también sintáctica. Los personajes se expresan según sus sentimientos más íntimos, como es lógico, pero también a través del lenguaje utilizado en cada caso. En este sentido he optado por la más reciente tendencia de la literatura norteamericana.
Leído en clave de "ajuste de cuentas" ¿con quién las ajusta Teo Abad, el protagonista de Entrevías mon amour?¿Y Justo Sotelo?
Justo Sotelo ajusta las cuentas con parte del pasado de sus padres, para intentar demostrar que ellos también fueron importantes a pesar del anonimato en que nacieron y vivieron. La novela está dedicada a los hombres y mujeres que siempre pierden porque, además de que con las guerras todo el mundo pierde, existen otros que pierden dos veces. Pierden la juventud, las oportunidades de la vida. Creo que a Teo Abad le ocurre lo mismo. Él sabe que su tesoro está enterrado en el barrio de Entrevías, el de su niñez, pero mientras tanto se dedica a vivir, trabajar y amar lejos de allí, quizá porque sabe que puede volver en cualquier momento. Al final no tiene más remedio que ayudar a su padre, pues en caso contrario sus sueños por un mundo mejor dejarían de tener sentido.
Se ha hablado mucho de la transición política pero se ha contado poco la "transición" mental y física que ha experimentado la gente en los últimos 30 años ¿cómo recuerda el barrio, Entrevías, el autor?¿hasta qué punto su novela se explica por haber crecido allí?
En realidad yo crecí en el Puente de Vallecas, pero muchas de las historias que me contaba mi madre se centraban en los años que ella pasó de niña en Entrevías, del colegio y la iglesia que había fundado el padre Abundio (mi madre siempre decía don Abundio), de sus juegos por el campo abierto, lleno de terraplenes. Y por supuesto del sonido de los trenes, que no dejaban de pasar. Su ambiente mental estaba lleno de aquel ruido y aquel humo.
En cuanto a la transición, creo que aún no ha pasado el tiempo suficiente para que podamos entender el comportamiento de los que ahora tenemos cuarenta y tantos años. Cuarenta años de dictadura sirven para marcar negativamente a varias generaciones de personas, tanto en lo más cotidiano como en los aspectos más trascendentes de la vida.
Antes de escribir ¿qué hacía?
Siempre me recuerdo escribiendo. A los diez o doce años escribí dos pequeñas novelas durante las clases del colegio de Ciencias Naturales. Luego llegó la poesía, y por fin la narrativa más ambiciosa. A pesar de que sea un tópico, no concibo la vida sin la literatura. Toda mi vida gravita sobre la ella, aunque esté haciendo cosas en principio muy diferentes. En realidad la vida que vivimos está atravesada por la literatura y su efecto mimético tan aristotélico, aunque ni siquiera nos demos cuenta.
¿Por qué esa querencia de los economistas por la literatura? Me refiero a Sampedro, Leguina y tantos otros...
Ésta es una buena pregunta. El primer economista de la historia (aunque los liberales digan que no), John Maynard Keynes también escribía novelas, a parte de libros de economía y estadística. Y, por descontado, los citados Sampedro y Leguina. El mismísimo Ezra Pound se dedicó a estudiar economía durante los últimos años (fascistas, por cierto) de su vida. Quizá la explicación esté en la definición de Marshall sobre Economía: la ciencia que estudia al hombre en sus actividades más ordinarias... Y esto también lo hacen los escritores a su manera, buscar la explicación al comportamiento más elemental (y humano) del hombre.
¿Qué acontecimiento le despertó su pasión por escribir? (si es que se puede cifrar de alguna manera)
Las historias que me contaban mis padres de pequeño. La influencia es, por tanto, de la literatura oral. Mi padre hablaba a menudo de la guerra, del exilio en el sur de Francia, del frío y calamidades que pasaron, de que se tenían que comer las mondas de las patatas, y beber incluso el orín. Mi madre también hablaba de vez en cuando de la posguerra, aunque de otra forma, quizá menos descarnada para un niño.
¿Cómo funcionaron sus primeros libros?¿qué atesora de aquellas experiencias como escritor y como persona?
Las dos primeras novelas no tuvieron gran repercusión. La tercera novela ya fue otra cosa, quizá porque yo mismo me tomé más en serio que tenía que difundirla, hablar de ella, aceptar que me entrevistaran en ciertos sitios. Lo que sí recuerdo es el comentario de mi editor cuando me entregó la primera novela publicada: a partir de la hora ya eres un verdadero escritor, y la gente (al menos alguna gente) empezará a mirarte de otra forma. Supongo que ir publicando poco a poco te hace sentirte más seguro de tu capacidad como escritor. Lo que sí puedo decir es que no me interesa tanto que me reconozcan por la calle como que algún día digan que escribía realmente bien, y que con alguna de mis novelas conseguí acertar de pleno en el terreno de la alta literatura.
¿Cuáles son las influencias narrativas de Entrevías mon amour?¿Qué autores le interesan más?¿Y entre los españoles?
La literatura norteamericana, desde Melville (por cierto, el autor del cuento de “Bartleby, el escribiente”), siguiendo por Faulkner y llegando a algunos autores contemporáneos como Don Delillo y Spanbauer. De los españoles, disfruto mucho con Chirbes, Sampedro, y algunas cosas de Muñoz Molina, Merino, Mateo... En fin, no es tanto cuestión de apellidos, como de determinadas novelas.
¿A qué títulos se refiere cuando hablas de influencias en su manera de vivir la literatura?
Lo que quería decir es que hay obras que te marcan para los restos, y no tanto los autores. Citaría, así, de memoria, Rayuela, de Cortázar, Ulises, de Joyce, En busca del tiempo perdido, de Proust, El ruido y la furia, de Faulkner, el mismísimo Quijote... La vida es lo que es porque lo hemos aprendido en los libros, y ya nunca volverá a ser igual. Y no sólo por la influencia en nosotros, sino en nuestros maestros, amigos, etc. La ficción se nutre de la realidad, pero ésta se transforma gracias a la ficción. Por eso decía que todo es literatura, incluso para la gente que no ha leído un libro en su vida.
¿Cuál sería la banda sonora de la novela?
Música barroca de Gluck, de Ifigenia en Áulide y en Táuride, que es la columna vertebral en la sombra de la novela.
02/11/09
Elogio del otoño gallego



Cuando era pequeño mi padre nos contó de dónde procedía nuestro primer apellido: Paz. Bello y utópico, el apellido. Nuestro antepasado era originario de algún lugar desconocido de la provincia de Ourense y habría acabado en Madrid ganándose la vida muchas décadas atrás. Poco más datos se podrían añadir a esta difusa historia infantil. Supongo que su oficio sería el de carpintero (pero esto es sólo una suposición: mi bisabuelo y mi abuelo lo fueron después, cuando los oficios se transmitían de padres a hijos). No sé si esto explica, en cierta forma, el gusto familiar por el noroeste peninsular, por el azote del viento frío en la cara, por el mullido sonido de las pisadas al caminar a través del bosque umbrío, por los horizontes verdes y azules. Lo cierto es que cada vez que el trabajo me lleva a Galicia disfruto doblemente. Estos tres últimos días he recorrido parte de las comarcas que bañan los ríos Arnoia y Limia, entre Allariz y Maceda -por un lado- y Celanova y la Raya portuguesa, por otro. También la vasta llanura que rodea Xinzo de Limia y sus lagunas. Una pequeña porción del suroeste de la provincia orensana. La tierra natal de Celso Emilio Ferreiro. Me he aventurado por imposibles carreteruchas secundarias que enlazan remotas aldeas donde aún pervive, en cierta forma, ese mundo ancestral en el que palpita buena parte del espíritu que reflejara Castelao. Quedan, de este viaje, la personas con la que he charlado estos días: Javier y Rosa, del Hospedaxe Rosa Castelá, en el casco velho de Allaríz. También Julio y Pilar del hotel O Portelo Rural (en la rúa Portelo, de esta bella localidad), Javier -cocinero y encargado- de la Rectoral de Ansemil y Héctor, del Pazo A Fábrica, en Celanova. Luigi y Mari Carmen, del restaurante Pallabarro (Allaríz). Ana, de la Casa Rosa de Maceda. Pablo, del Museo do Coiro, y Teresa, de la Oficina de Tuirsmo, en Allaríz. Y Ramón, de la Rectoral de Candás. Quedan también paisajes inolvidables, como el Ecoespacio de Rexo (en Requeixo de Allaríz), donde sobrevive el bosque pintado por Agustín Ibarrola hace ya una década junto al cauce del Arnoia (en el mismo lugar en el que se se rodaron algunas de las escenas de la película con la que José Luis Cuerda escarallou el libro de relatos de Manuel Rivas La lengua de las mariposas). Castromao y la torre medieval de Vilanova dos Infantes. Los vestigios romanos que cincelan el trazado de la vía nova de sur a norte, desde el punto fronterizo de la Portela do Homme, en el Parque Nacional de Peneda-Gêres, o las humeantes aguas balnearias de Lobios. Y queda, sobre todo, una inmersión mágica en el otoño gallego: en la vida que alienta, en silencio, en las entrañas de sus bosques. Os dejo algunas fotografías tomadas durante este fin de semana como botón de muestra. Y un aviso: el próximo fin de semana se celebra en Allaríz la Feira de Outono (Feria de Otoño). Por si alguien se anima.29/10/09
Sobre el precio de los libros
Un café con leche con una porra me ha costado 1,50 €.
Una hora y cincuenta y siete minutos de aparcamiento en el centro de Madrid, 4,20 €.
Cambiar las cuatro pastillas de freno del coche (incluida la mano de obra del operario, una media hora) 87 €
Un corte de pelo 13,50 €
Una entrada para el musical infantil Peter Pan, en el teatro La Latina, da lo mismo que los niños tengan 3 o 5 años (pagan igual que un adulto), para un espectáculo que dura dos horas incluido el preceptivo intermedio, cuesta 30 € (más dos y pico de gastos de gestión por internet ¿qué gastos?)
Una barra de pan 0,60 €
Una lata de coca-cola en una gasolinera 1,25 €
Os recomiendo leer el primer epígrafe del artículo que Manuel Rodríguez Rivero firmó el pasado sábado en el suplemento de cultura de El País (Babelia). No sé si, por su larga experiencia profesional en el sector, habría que recordarle que después del autor, el editor es quien se lleva la segunda menor porción porcentual del pvp. Y eso después de asumir un anticipo sobre los derechos, una traducción y una producción. No está mal ondear la bandera del binomio calidad-precio pero ¿sobre quién?¿a cuenta de qué?¿De las majors o de los indies? Al hablar del precio, lo hacemos ¿sobre qué tiradas medias?¿cuál es la tendencia de éstas? Tomo este último término, el de indies, porque hace ya tiempo que se lo leí a Félix Romeo en su artículo en ABCD y ahora veo que Manuel Rodríguez Rivero lo retoma en su página semanal. Y como repudio las etiquetas y no acudo a cenas habitualmente pues, vaya, que uno se siente fuera de lugar cuando otros las exhiben...
Nota: Editor indie (¿editor indi-spuesto, editor indi-ferente, editor indi-gnado, editor indi-gente, editor indi-gesto, editor indi-stinguible, editor indi-scutible?)
Una hora y cincuenta y siete minutos de aparcamiento en el centro de Madrid, 4,20 €.
Cambiar las cuatro pastillas de freno del coche (incluida la mano de obra del operario, una media hora) 87 €
Un corte de pelo 13,50 €
Una entrada para el musical infantil Peter Pan, en el teatro La Latina, da lo mismo que los niños tengan 3 o 5 años (pagan igual que un adulto), para un espectáculo que dura dos horas incluido el preceptivo intermedio, cuesta 30 € (más dos y pico de gastos de gestión por internet ¿qué gastos?)
Una barra de pan 0,60 €
Una lata de coca-cola en una gasolinera 1,25 €
Os recomiendo leer el primer epígrafe del artículo que Manuel Rodríguez Rivero firmó el pasado sábado en el suplemento de cultura de El País (Babelia). No sé si, por su larga experiencia profesional en el sector, habría que recordarle que después del autor, el editor es quien se lleva la segunda menor porción porcentual del pvp. Y eso después de asumir un anticipo sobre los derechos, una traducción y una producción. No está mal ondear la bandera del binomio calidad-precio pero ¿sobre quién?¿a cuenta de qué?¿De las majors o de los indies? Al hablar del precio, lo hacemos ¿sobre qué tiradas medias?¿cuál es la tendencia de éstas? Tomo este último término, el de indies, porque hace ya tiempo que se lo leí a Félix Romeo en su artículo en ABCD y ahora veo que Manuel Rodríguez Rivero lo retoma en su página semanal. Y como repudio las etiquetas y no acudo a cenas habitualmente pues, vaya, que uno se siente fuera de lugar cuando otros las exhiben...
Nota: Editor indie (¿editor indi-spuesto, editor indi-ferente, editor indi-gnado, editor indi-gente, editor indi-gesto, editor indi-stinguible, editor indi-scutible?)
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