
Luego, ya con la narradora y poeta Begoña Paz (La manera de recogerse el pelo. Generación blogger), nos acercamos hasta la librería Xiada y hasta una de las más antiguas de la ciudad, la librería Lume, donde pude charlar largo rato con Dolores, una de las socias. Lume abrió en el 75 y fue testigo privilegiada de una época plagada de dificultades e ilusión (casi a partes iguales): la transición.
En la Nova Colón, Silvia -hermana de Begoña-, me abrió la trastienda para que pudiera navegar por Internet y encontrar el hotel de Compostela desde el que ahora escribo estas líneas. Como editor diré que tiene mucho morbo entrar en la trastienda de una librería (es, a su manera, como hacerlo en la sacristía de un templo). Aunque uno lo haga en soledad.
Acabo de caer en una cosa: olvidamos visitar la librería Sisargas. Desde la ventana del salón de la casa del poeta, traductor y amigo Xoán Abeleira se divisa la boca de la ría de Betanzos. Charlamos, reímos, probamos un pulpo delicioso. Tomé algunas fotos de Xoán rodeado de sus libros y demás fetiches. Imágenes como la que acompaña esta entrada, en la que sostiene una obra de un artista coruñés que se titula "El espíritu de Xoán Abeleira".
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