28/8/10

Con Déborah Vúkusic, en Vigo


Ayer comí con la poeta y actriz gallega Déborah Vúkusic en el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo. Vuk es de la rara estirpe de los que creen que las cosas se alcanzan con el esfuerzo y el buen hacer. Y actúa en consecuencia. Por eso a ratos se desanima cuando mira alrededor y tiene la sensación de que ganan los que creen que las cosas se obtienen de otra manera. Conozco al director de una de las librerías más importantes de la ciudad desde el año 96 (mucho antes de que pensara que el futuro me llevaría por el camino de la edición y, también, que él accediera a ese trabajo). Nunca antes hasta ayer, en los doce años que lleva funcionando la editorial, se me ocurrió visitarle. Lo hice el día en que realicé la ronda por las librerías literarias viguesas (excepto en Babel, que tenía echado el cierre por vacaciones). Visité Librouro, Versus y la Casa del Libro. Subí y luego bajé por empinadas calles casi desiertas.Y me traje la libreta repleta de anotaciones y tareas.

Por la mañana, sobre las diez, había comenzado mi recorrido desde el hotel en Roxos, a pocos kilómetros de Compostela. Los destinos eran las librerías Follas Novas, Abraxas, Encontros y Couceiro. A veces las apariencias ocultan la realidad. En este caso constaté una sorpresa: pese a la extraña gestión de nuestro distribuidor en Galicia (cuyo comercial no visita las librerías ni hace seguimiento de los fondos in situ), los libreros de Santiago resultan gratamente plurales en sus fondos de poesía. Hasta encontré en pleno casco histórico compostelano una librería en cuyo escaparate -y llevo mirando desde Logroño hasta Vigo- se exhibía un libro publicado por David Villanueva, de la editorial Demipage (frente a lo que es habitual). Claro, que no era una librería normal: desde detrás de una puerta en la que colgaba el cartel de "privado" me llegaban los gritos y carreras de sus dos nietos por una habitación invisible. El librero me confesó luego que muchas de sus apuestas actuales las decidían, en realidad, sus dos hijas, continuadoras y renovadoras de su labor emprendida en los años 70. Santiago estaba abarrotado de visitantes y peregrinos. Y yo, como siempre, busqué la complicidad de la piedra y el silencio esquivo de sus rúas para esfumarme...

2 comentarios:

VUK dijo...

;-) con esa cervezota la vida se ve de otra manera, lo aseguro.

vuelve a vigo, pepo.

necesito más menús artísticos contigo y ponerle tu mercromina al mundo.

Pepo Paz Saz dijo...

Voy a cambiar el título del blog: creo que "El editor deambulante" le vendría mejor...

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