
El arrabal de San Lorenzo es una isla rural en el espacio urbano de la capital segoviana. Parece una reproducción Disney a escala de un pueblecito castellano puesto a propósito a los pies del milenario acueducto. Un rincón ideal para reponer fuerzas y equilibrar emociones. Aunque el plato fuerte de la jornada estaba por llegar: la charla-coloquio (o mejor dicho, la descarga emocional) que mantuvo el escritor luso António Lobo Antunes con su editor barcelonés en Random House Mondadori (Claudio López Lamadrid).
Uno ve llegar a Lobo Antunes con su pinta de señor mayor y malhumorado al estrado y se teme lo peor. Y, sin embargo, dos frases después ya está rendido ante la emotividad de su palabra. La verdad de las cosas. Con sencillez y profundidad. "Uno no puede vivir sin futuro", confesó L. A. al abordar el tema del cáncer. Fue tal el voltaje de la hora que duró el encuentro que yo salí con un nudo en la garganta, fascinado ante este hombre que me recordó mucho a John Berger. Luego fuimos a escuchar el encuentro que mantuvo Félix Romeo con Kirmen Uribe y Santiago Roncagliolo. Bastante decepcionante. La diferencia entre unos y otro fue tan abismal que no merece la pena ni ser comentada. Del nudo al hastío. De la literatura y la vida en mayúsculas a "mi libro" (y en letras bastante pequeñitas). Por cierto, a ver si alguien alguna vez explica al auditorio cómo es posible que el Premio Nacional de Narrativa le sea otorgado a una primera novela publicada en euskera por un jurado compuesto por miembros que no hablan esa lengua y cuando el libro no había sido, ni siquiera, traducido al castellano.
Ayer domingo me acerqué nuevamente, esta vez acompañado de uno de nuestros novelistas, Justo Sotelo (Entrevías mon amour) para escuchar a los responsables de cultura de algunos medios en una propuesta con un título muy sugerente: Yo digo lo que es cultura. Ignacio Bazarra y Carlos Gosch, de EFE, Emilio Sanz, de Antena 3 TV, y Borja Hermoso, de El País. Me hubiera gustado preguntar si se trató de invitar al responsable de cultura de Telecinco...
Pasamos un rato ameno, sin ningún gran descubrimiento: ellos hacen lo que pueden para los tiempos que corren. Eso sí, hubo un tironcillo de orejas para esos editores del grupo Formentor que, a su vez, habían levantado la voz hace unos días quejándose de los contenidos culturales de los medios y el espacio cada vez más preponderante que ocupan las propuestas de los grandes agentes en todos los ámbitos de la información cultural. Luego enlazamos con el encuentro con José María Merino, Martín Garzo y Esperanza Ortega, en el mismo Museo Esteban Vicente que el coloquio precedente. Fuegos de artificio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario