22/9/09

El silencio de las catedrales


Esta mañana estuve de visita en la capital alcarreña. Por indicación de Manolo, el comercial de UDL Libros en el Corredor del Henares, me acerqué hasta la Biblioteca Pública. La consigna era presentar los libros allí: cuentan con un sólido fondo de poesía y nunca está de más hacerse visible. En estos tiempos en que las cementeras parecen catedrales góticas, el interior de esta biblioteca situada a espaldas del ayuntamiento guadalajareño, a dos pasos de la calle Mayor, parecía un templo postmoderno: el silencio apenas se veía rasgado por el sonido del teclado de los portátiles que manejaban algunos usuarios en la planta baja. Un magnífico patio central otorgaba solemnidad casi sagrada al lugar. Conocí a Mila Méndez, repasamos algunos de los títulos de nuestras colecciones que figuran en el fondo de la biblioteca y, sobre todo, salí de allí convencido de que nuestra tarea puede resultar un poco más reconfortante cada día. Imagino Guadalajara en el año 41, cuando Emilio Cobos abrió su comercio de libros no muy lejos de la biblioteca (¿qué queda lejos en Guadalajara?). El Sr. Cobos es una institución aquí y todavía hoy, aunque el negocio lo lleve su hijo Carlos, le podréis encontrar en su librería. Esta mañana, también. Yo le presenté nuestros libros de narrativa a José Luis Narro. Él fue el responsable de una de mis alegrías el pasado mes de enero: andaba yo preparando un artículo sobre Guadalajara para DeViajes y me encontré, sin quererlo, delante del escaparate de la Librería Emilio Cobos, en una calle Mayor más desierta que el Polo Norte a la hora de la siesta. En dicho escaparate lucía nuestra edición de la poesía completa de Kapuscinski. Fue una agradable sorpresa en mitad de aquel duro invierno. Todavía me ha quedado tiempo para una fugaz presentación en la librería LUA: el comienzo del curso estos establecimientos viven, probablemente, la época más ajetreada de todo el año así que apenas pude intercambiar cuatro frases con Ana, su dueña. Queda la tarea de volver. Aunque acabamos el día con alguna buena noticia: ya tengo las galeradas revisadas de Aquí, el último libro de la Nobel polaca W. Szimborska, con traducción de Abel Murcia y Gerardo Beltrán, que esperamos ver en la calle en pocas semanas. También me escribió Alice Notley, desde su retiro parisino, para interesarse por la próxima edición de su primer poemario en España, El descenso de Alette. Y ayer lo hicieron los agentes de Lydia Davis preguntado lo mismo por su libro de relatos. Parece que el asunto se reactiva...

2 comentarios:

Pedro Garcia Millan dijo...

ALERTA!

La estafa automotriz mas grande en el territorio Mexicano…

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Gracias

u minúscula dijo...

uf, qué ganas de wislawa

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