10/9/09

Cádiz despidiendo al verano


Hacía unos años que no respiraba el bullicio matinal de la ciudad más antigua de Occidente. Esta mañana he regresado al corazón de la milenaria Cádiz, ese entramado dieciochesco de rectilíneas calles adoquinadas donde la vida resuena de esquina a esquina. En la calle Ancha me he detenido unos minutos para visitar la librería Quorum, destino obligado de los lectores impenitentes de la capital gaditana. Cotilleé entre los anaqueles, charlé con Charo Sáez y, en definitiva, constaté lo mal que hemos trabajado durante todos estos años y lo milagroso que resulta que a estas alturas no se haya echado el cierre al negocio. Es verdad que personalmente me he resistido a comprobar algo que la intuición y las cifras de negocio señalaban durante el tiempo que lleva funcionando la editorial: las visitas a las librerías sirven, sobre todo, para poner sobre la mesa varias cosas; por un lado, el escaso volumen de negocio de la poesía; por otro, lo que cuesta cambiar los mecanismos de funcionamiento de los libreros cuando hablamos de este género. La primavera pasada lo intuí en una reconocida librería malagueña en la que el gerente admitía que los compradores de libros de poesía se habían ido escapando hacia otro local de su competencia en el barrio. No profundizaba nada en las razones del asunto pero, en cambio, mantenía sus anaqueles bien surtidos con títulos de Visor, Hiperión y Pretextos. La competencia, por contra, había dado su espacio a otras editoriales independientes y menos oficialistas. Hoy, en Quorum, he escuchado el mismo cuento: la poesía se vende poco y, por eso, mayoritariamente los espacios los ocupan los mismos de los últimos cuarenta años...
La segunda cuestión a mencionar es la de las colecciones de ficción. Me indicaba el otro día un librero salmantino que a muchas editoriales les resulta imposible romper con el cliché que arrastran: para muchos libreros, once años después, Bartleby es y será una editorial que sólo publica poesía. Sentencia que comprobé hoy en Quorum. De ahí la necesidad de seguir esta especie de cruzada libresca: continuar presentando nuestros libros de narrativa librería a librería. Ciudad a ciudad. Mientras las fuerzas aguanten. O la naturaleza nos compense con atardeceres tan placenteros como el de hoy entre el Atlántico y las playas gaditanas.

1 comentario:

Eterna aprendiz dijo...

Una pena que esto pase en la librería Quorum de Cádiz.
Voy a copiar esta entrada en mi blog.
Esta crítica constructiva viene bien para todos los que estamos en este sur del sur.
Saludos

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