29/6/10

Jorge Urrutia en XL Semanal

El domingo muy tempano, mientras desayunaba una tostada de pan con tomate y aceite en un bar desierto, recibí un sms que me advertía de la publicación de un artículo sobre el libro de Jorge Urrutia que sacamos a la calle el pasado mes de abril en la colección Narrativa Bartleby. Ayer me llamó un antiguo compañero de trabajo desde Bilbao para felicitarme por lo mismo: se había sorprendido gratamente al encontrarlo en la revista, mientras leía la prensa dominical. Hacía años que no sabía nada de él. De una edad tal vez nunca vivida es un libro interesante y raro, de esos que publicamos en nuestra colección de ficción pero que estaba destinado a la desaparecida "Miradas". Es otro libro que, y mira que me duele escribirlo, pasará sin pena ni gloria y, después de otro año más de batalla, yo sigo sin conocer los mecanismos que regulan la cosa, el porqué unas editoriales funcionan y otras no. Como los pimientos de Padrón. En agosto, mientras algunos se tuesten en las playas y otros sigan con la saga de Larsson en el regazo, tendremos una nueva reunión con el equipo de comerciales de nuestra distribuidora. Tal vez ellos, que son los que defienden nuestros libros ante los libreros, sean capaces de aclararme tantos porqués.

26/6/10

Malos tiempos para la lírica: todos a la playa

El jueves por la noche estuve cenando con Xoán Abeleira en el asiático Tei (que es ya un poco el templo de mis cenas confidentes con autores y traductores de Bartleby Editores). Aunque a alguno de ellos haya que especificarle que un restaurante asiático no es un "chino". Durante la velada me contó Xoán, que celebraba su santo y cumpleaños a la vez, que el suplemento Artes y Letras, publicado los jueves por el Heraldo de Aragón, estaba en "parada biológica" hasta después de los calores estivales. Me costará aguantar todas estas semanas sin seguir las recomendaciones de Antón Castro: se trata, sin duda, de  uno de los suplementos culturales más interesantes de toda la geografía patria (ésta repleta de banderas y bufandas, de gentes que vociferan con sus pinturas de guerra bajo el penúltimo chaparrón estival). Hoy, al comprar la prensa, he hojeado la edición de Público. Ni rastro entre sus páginas de Cultura de la sección en la que se reseñan libros. Hace un par de días alguien me comentó que, al parecer, El Cultural iba a dejar de publicarse en papel y que sólo quedaría la edición en Internet. ABCDe las Artes y las Letras recuperó hace un par de sábados su nombre primigenio, ABC Cultural, con una nueva (y más que discutible estética), y un adelgazamiento que para mí querría yo. En fin, que como decía aquel estribillo de los años de la movida madrileña, corren malos tiempos para la lírica. Veremos en qué acaba todo esto.

23/6/10

Por las estribaciones meridionales de la Sierra de Ayllón

En la foto la cascada de Despeñalagua, en Valverde de los Arroyos (Guadalajara). La instantánea está tomada hoy a mediodía. Son dos horas de trayecto desde casa, más media hora de caminata desde la plaza de Valverde, montaña arriba. El entorno es espectacular y misterioso. Salvo los desmanes del Icona décadas atrás, parecería un paisaje primigenio. Palancares, con sus carteles protesta, recuerda la negativa de algunos pueblos a que se arrasara su patrimonio forestal antaño ¿qué queda de aquello? Me gusta enfilar el Ocejón y sus estribaciones: el entorno del embalse de El Vado, el silencio de quebradas y collados, la oscura crestería de estas montañas tan a desmano de todo; me recuerdan los paisajes (imaginados, claro) por los que transita la novela La mujer muerta, de Manuel Rico. Editada hace unos diez años por Espasa será reeditada el próximo otoño por Rey Lear. Una buena noticia para los muchos lectores que han buscado la que, en opinión de muchos (opinión que yo comparto), es la mejor de las obras de ficción de Rico (añado: junto con El lento adiós de los tranvías). Es una tierra, en las entrañas del sur de Castilla, que me provoca una inquietud que no sabría muy bien cómo explicar. Como si sus herméticos arroyos, imposibles bajo las lajas y matorrales, custodiaran mil y una historias secretas. En el paseo hasta el salto de agua me he tropezado con un venado que bajaba a beber agua en una pequeña vaguada. Os podéis imaginar la sorpresa mutua. Una excursión, en definitiva, muy recomendable.

19/6/10

Saramago: la memoria civil de los perdedores


De la grandeza de los personajes que nos dejan, internet ofrece un termómetro muy eficaz y directo. Más efectivo, diría, que las necrológicas que, con un goteo contínuo, asaltan diarios y noticieros en las horas sucesivas al fallecimiento. Son los insultos que el gran hermano del anonimato, la bestia parda de la ignorancia, permite a través de los comentarios en los medios digitales. Cuanto más grandes son las calumnias, más imponente es el vacío y la tristeza que me deja el finado. Del reverso de los comentarios que ha generado en las ediciones digitales de El País y de El Mundo la muerte, ayer, de José Saramago en su casa de Lanzarote, me queda el profundo convencimiento de la razón de ser de sus 87 años de vida comprometida con los más desafavorecidos. Mi amiga Berta estaba ayer en Lisboa: tengo ganas de preguntarle cómo se recibió la luctuosa noticia en la capital portuguesa que tanto amaba Saramago. Os dejo el enlace con el artículo que firma Juan Cruz sobre su última visita, hace una semana, al Nobel en Lanzarote. Descanse en paz.

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