30/12/15

Los 16 libros del año 2015

Es tiempo de listas. Listas que elaboran críticos y medios. Listas con muletas donde ni están todos los que son ni son todos los que están. Listas que se ordenan según los gustos y lecturas personales de críticos que son, a la vez, juez y parte: poetas, narradores y críticos. Vengo diciendo desde hace días que, en Bartleby, nos gustan mucho las listas, en especial aquellas en las que salen nuestros títulos. Qué otra cosa decir. Así que aquí os dejamos nuestra mejor lista: la de los 16 libros que hemos publicado en estos últimos 12 meses (para predicar en el desierto, claro):

1. La cabellera de la Shoá. Félix Grande (epílogo de Juan José Lanz). Tal como relató Félix Grande, antes de visitar el campo de Auschwitz-Birkenau, ya había viajado en otras dos ocasiones a Polonia, pero no había acudido al campo de concentración “quizá por cobardía”. Cuando lo hizo “creía que conocía prácticamente todo el horror que había allí”, pero no fue así. Lo que más le sobrecogió fue la enorme mata de pelo de mujer que se exponía en un escaparate de cristal a la mirada del visitante. La Guía del Museo de Auschwitz lo describe como sigue: “El Ejército Soviético encontró en los almacenes, al proceder a la liberación del Campo, cerca de 7000 kg de pelo humano, empaquetado en sacos de papel. Era solo un resto que las autoridades del Campo no tuvieron ya tiempo de enviar a las fábricas situadas en Baviera, para su transformación […]. Con el pelo se fabricaba una especie de sayal.” Esos cabellos humanos son el origen de La cabellera de la Shoá. Si el silencio es una alternativa cuando la palabra miente, como señalaba Steiner, también el lenguaje puede desvelar la verdad de lo inenarrable. Frente al silencio, el horror de Auschwitz habla a través de las esquirlas de lenguaje del poeta para decirnos su verdad. Del epílogo de JUAN JOSÉ LANZ 


2. Beat Attitude. Antología de mujeres poetas de la generación beat (selección, traducción y notas de Annalisa Marí Pegrum). Hubo mujeres. Relegadas a un segundo o tercer plano por un canon crítico que, aun en nuestros días, sigue mitificando a las figuras masculinas del movimiento, las escritoras de la generación beat no se limitaron a ser meras amantes, esposas o amigas: también fueron escritoras prolíficas que, en numerosas ocasiones, no obtuvieron el suficiente reconocimiento. Beat Attitude, antología de mujeres poetas beatniks seleccionada y traducida por Annalisa Marí Pegrum, viene a restañar, en buena medida, esta laguna existente en las ediciones en español con una disección que incluye los poemas de Elise Cowen, Joanne Kyger, Lenore Kandel, Diane di Prima, Denise Levertov, ruth weiss, Janine Pommy Vega, Hettie Jones, Anne Waldman y Mary Norbert Körte. Es la vibrante poesía de unas mujeres atribuladas que se vieron obligadas a luchar contra las restricciones de la cultura, la familia y la educación imperantes en la Norteamérica de los años 50 y 60 para desarrollar su talento artístico. Hubo mujeres. Aunque a veces no lograran salir del segundo plano del encuadre, sí hubo mujeres. En las páginas de este libro está la respuesta.

3. Haz lo que te digoMiriam Reyes. Con Haz lo que te digo, cuarto libro de la autora, Miriam Reyes alcanza su madurez poética. Es como si después de bucear en las entrañas del yo, de degradar al sujeto más allá del límite de lo grotesco y de recuperar su propia genealogía deformada, la poeta entendiese que solo con la semántica del cuerpo no podía abarcar la complejidad del diálogo. Así, decide cerrar su diario de la negación para construir un modelo comunicativo. Y quizá el imperativo del título sea señal de esto: Haz lo que te digo no representa un acuerdo de sumisión en una relación, sino una invitación a la transgresión que tenemos que aceptar para disfrutar de la lectura. FRANCESCO ARDOLINO



4. En soledad con ella (Antología 1948-2015). Angelina Gatell. Tal y como ocurre con toda gran poeta, Angelina Gatell es propietaria de un mundo exclusivo e intransferible aunque compartido con las mujeres que han vivido su tiempo: el amor como flecha de luz en una realidad sombría, la memoria colectiva como parte esencial de la memoria histórica de nuestro país, la memoria íntima y personal, la crítica al autoritarismo en todas sus formas, el canto a la libertad y a favor de los derechos de las mujeres, los amigos, la poesía de los otros y, sobre todo, de las otras, y la vida cotidiana y sus servidumbres. Con En soledad, con ella el lector tiene en sus manos toda una crónica sentimental convertida en verso. Una crónica sentimental que es también un recorrido por nuestra historia reciente, desde la posguerra hasta los comienzos del siglo XXI: una historia llena de luces y de sombras pero en la que Angelina Gatell, una de nuestras grandes poetas, ha depurado especialmente las sombras. Algo difícil de evitar por quien fue “niña de la guerra”. Y con quien ha vivido hermanada, pese a una honda conciencia de soledad, “con ella”: con la Poesía. Poesía con mayúscula, sin duda. MANUEL RICO.


5. La derrota de nunca acabar. Miguel Naveros. Las secuelas de nuestra Guerra Civil sobre la conciencia colectiva alcanzan a varias generaciones: son heridas que no acaban de cicatrizar. Los protagonistas de los once relatos de La derrota de nunca acabar, que comparten con su autor el nombre Miguel, reflejan la intensidad de esas consecuencias. Hombres y mujeres que vivieron la guerra y, en su caso, la postguerra, en el lado de los vencidos; hombres y mujeres que fueron poseedores de un sueño y de no pocas utopías barridas por la derrota de abril de 1939. Generación tras generación, en secreto o a viva voz, la Historia y las historias han sido transmitidas a los más jóvenes por quienes protagonizaron la tragedia que provocó el golpe de estado contra la II República. Emociones, dolor, humor, pasión por la cultura y por la poesía, amor, esperanza y decepciones: todo ello está en esta colección de relatos en la que Miguel Naveros nos habla del pasado para situar al lector de hoy ante las renuncias y olvidos del presente y ante los desafíos de un siglo XXI en el que la memoria histórica seguirá interpelándonos. " w:st="on">la Poesía. Poesía con mayúscula, sin duda. MANUEL RICO.


6. Ficciones para una autobiografía. Ángeles Mora. Rastreando en los lugares de la memoria, con unas gotas de ácido o con un dedo de ternura y otro de sarcasmo, Ángeles Mora, una de las voces más sólidas de la poesía española actual (femenina o no femenina) nos ofrece en su último poemario una autobiografía fictiva donde se mezclan el mundo de ayer y el mundo de hoy. Consciente de que toda autobiografía es mentirosa, edulcorada o maldita, se limita a constatar ese carácter de ficción (esa mentira que se usa cuando se quiere decir alguna verdad) para resaltar el carácter de la autobiografía, para recuperar la memoria y desvelar sus lugares y sus tiempos. Porque la memoria siempre está ahí, es el refugio de ahora mismo. Las ficciones, pues, se utilizan para no dejar que las verdades se escapen por las grietas de la memoria, y así la autobiografía “finge” que se despoja de cualquier máscara para preguntarse si es otra mentira o no, para arrancarle al poema su verdad. En suma, la sabiduría poética que ya nos había mostrado Ángeles Mora en anteriores libros vuelve a presentársenos en Ficciones para una autobiografía con su mayor lucidez. JUAN CARLOS RODRÍGUEZ


7. Carencias. Esteban Martínez Serra. ¿Para qué más está la poesía, sino para salir de las ficciones sentimentalistas de la vida y verla de cuerpo entero? ¿Para qué más puede ser la poesía sino para visibilizar el esqueleto de lo vivo que no vemos? ¿Para qué sirve la poesía sino para anunciar lo que está roto en el orden natural? ¿Para qué está la gran poesía sino para que ese final que ya conoces te parta en dos o te dé la vuelta de adentro para afuera? En un poema sobre la poesía moderna Wallace Stevens afirmaba que esta es una puesta en escena, pero que es a la vez el escenario y el espectador. Sin duda es Carencias entonces un poema moderno, escrito en un tono de parábola. Intemporal se diría, aunque nunca antes se pudo haber escrito, no antes de que el mundo rodara hacia su abismo y rompiera su orden natural, y las palabras son aquí el dominio exclusivo de Esteban Martínez Serra y las criaturas que atiende son su hijo y su padre, aunque sean buitres. VALERIE MEJER

8. Cuentos de los viernes. Justo Sotelo. Los Cuentos de los viernes son una historia de amor entre “ella” y “él”, dos personajes sin nombre que no pertenecen a un país concreto. Se aman a través de la literatura, en la realidad y la ficción. A lo largo de la primera parte, UNO, van descubriendo poco a poco la realidad del mundo en el que viven a través de sus cuerpos, de los sentidos, de sus miradas. En la segunda parte, DOS, empiezan a convertirse en literatura, y es ahí donde su historia de amor pretende hacerse eterna, algo que consiguen en el encuentro de sus almas, TRES, donde el tiempo y el espacio desaparecen y solo quedan ellos, “él” y “ella”, fundidos en el Universo. Por eso el lenguaje también se extingue con ellos tras alcanzar el clímax. Estos microrrelatos son una selección de los cuentos publicados por Justo Sotelo durante los años 2014 y 2015 en el Diario Progresista, donde han tenido un gran éxito de lectura y magníficas críticas.


9. La oscura voz del cisne. Angelina Gatell. Angelina Gatell, en este su octavo libro de poemas, se enfrenta a la memoria personal y a la memoria colectiva de un tiempo que ha dejado una profunda huella en la conciencia de varias generaciones. Y lo hace recobrando la densidad y el calor de las amistades vividas y de los momentos compartidos con quienes son parte esencial de la historia de la poesía en castellano del último medio siglo. Los amigos que llenaron tertulias memorables, las amigas con las que maduró entre sueños y decepciones, los instantes de amor, de felicidad compartida o de dolor e incertidumbre. La oscura voz del cisne está hecha de poemas intensos, reflexivos, cargados de emoción, en los que se transparenta, más allá de la propia experiencia de la autora, la respiración de quienes, a lo largo de su dilatada vida, han contribuido a edificar su biografía, su educación sentimental y cultural, su poesía en definitiva. Eso sí, tamizada por la cotidianidad del tiempo joven evocado, por la melancolía ante las pérdidas, por la proximidad de la muerte: Hierro, Blas de Otero, María Beneyto, Vicente Aleixandre, Pablo Neruda, Ángela Figuera, Meliano Peraile o Gerardo Diego regresan junto a muchos otros seres y escenarios cercanos y queridos (el padre, los hijos, la hermana, la ciudad de entonces, un histórico café…), parte esencial del imaginario que aguarda “en un lugar de mí donde pervive / algo del él, del tú, del yo que aún duelen tanto”. MANUEL RICO


10. El Sur. Marcin Kurek. Ante la inminencia de una fatalidad, imaginada o real, el pensamiento humano se rebela y busca una jus­tificación de la vida a través de un recuento de los acontecimientos por los que ha pasado, establece relaciones a partir de hechos que son en realidad arbitrarios e inten­ta darle un sentido, aunque este se resista a quedarse dentro de un marco racional. Así es como construye su propia imagen, partiendo de una serie de premisas que resultan ser ilusorias. El protagonista del poema largo El Sur de Marcin Kurek piensa que está en sus últimas horas de vida después de saber que ha bebido de una botella en la que habían traído, en un viaje por Europa hasta Polonia, una rama de adelfa. A partir de ese momento, empieza un viaje en su interior, un repaso mental que va en varias direcciones: es geográfico, donde tienen una gran presencia Italia, Francia o España, es temporal y es intelectual. Realiza su propia “anábasis” en un sentido literal y en un sentido metafórico. Galardonado en 2010 con el Premio de la Fundación Koscielski, uno de los más prestigiosos de su Polonia natal, El Sur es un gran poema de la modernidad  XABIER FARRÉ


11. Cíngulo y estrella. Marta Sanz. Cíngulo y estrella, cuarto poemario de Marta Sanzes un cancionero de celebración. De celebración de dos cuerpos que se reescriben el uno al otro mientras el tiempo pasa. Treinta años. Estos poemas hablan de lo que el amor leal puede tener de subversivo en una época en que la pornografía deja de transgredir las normas para convertirse en moneda de cambio del capitalismo. Hablan de la falta de solemnidad de la convivencia, de la compañía, del amor como sentido de la propiedad y del ahorro. De la pereza y de la generosidad como acto reflejo. De las mutaciones del sentimiento y de que no todas las mutaciones significan desgaste. 
La palabra nace de la dificultad y del atrevimiento de llevarle la contraria y corregir formas aletargantes, cursis y domesticadas, de expresar y sentir el amor. Se aspira a renovar el imaginario al uso para indagar en la pasión amorosa y sus metamorfosis; en la sexualidad genital y en otros conceptos de la sexualidad; en los celos retrospectivos, los encuentros imposibles, los malos augurios y las relaciones condenadas a morir que, pese a todo, persisten. 
Cíngulo y estrella es un cancionero. Una mujer casada cuenta una historia. Con alegría y una punta de cinismo.


12. Cuando dijiste no ¿querías decir nunca? Fani Papageorgiou. Es de celebrar que se edite ahora por primera vez en español Cuando dijiste no, ¿querías decir nunca?, primer poemario de Fani Papageorgiou, griega de nacimiento, formada en los EE. UU. y residente desde hace años en Londres. La de Papageorgiou, como toda buena poesía, no busca cosas extrañas sino lo que de extraño hay en las cosas. Una intención de narrar la sentimentalidad del mundo desde el punto de vista de la anomalía, intención que por un breve instante de tiempo une la intención de la poeta con la del científico. La mirada extrañada que tuvo que tener Newton para ver lo raro que es que una manzana siempre caiga hacia abajo y no hacia arriba, no se diferencia de la mirada extrañada que tiene Fani Papageorgiou para decirnos tan certeramente cómo termina el amor o cuando propone una delirante y sorprendentemente empírica Escala de Beaufort (aquella que mide la velocidad del viento). Intuiciones que en sí mismas crean una red de analogías tan seminales de la tradición como contemporáneas. La poesía en nuestro idioma está de enhorabuena con esta publicación. AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO

13. Buena gente. David Lindsay-AbaireMargarita, la protagonista de Buena gente, es una heroína de nuestros días. Madre soltera de una chica de cuarenta años que tiene un severo retraso físico y psíquico, Margarita hace todo lo que puede para sobrevivir con su hija en un mundo cada vez más frío, más inhumano y más cruel para la gente a la que la suerte les ha sido esquiva. Los personajes de Buena gente están tan bien construidos que uno casi siente que los conoce o que, al menos, se ha cruzado muchas veces con ellos. Da igual que vivan en Boston, Buenos Aires o Madrid, o que se llamen Margaret o Margarita. Y es que David Lindsay-Abaire y su protagonista lo tienen muy claro: tu vida puede cambiar solamente con un golpe de suerte y Margarita, como cualquiera de los millones de personas que habitan en las grandes ciudades del primer mundo, nunca lo ha tenido. Quizá también podría haberle ido mejor si no hubiera sido tan buena gente, pero ella nunca eligió ese camino. Cuanto más se acerca el teatro a la vida más me gusta. Y esta obra, ya lo verán, es pura vida. DAVID SERRANO

14. Sistemas inestables. Rubén Martín¿Y si un poema pudiera deformar la realidad, filtrarse por sus poros, sustituirla lentamente?”. Las cinco composiciones que forman este libro, independientes pero comunicadas entre sí, son Sistemas inestables que proponen diferentes respuestas, desviándose de sus puntos de equilibrio para cuestionar en ese movimiento las fronteras entre identidad y alteridad, pureza e impureza, lo vivo y lo inerte, el yo y sus prótesis. Mediante un lenguaje que se interroga a sí mismo y no oculta las huellas del proceso de escritura, Rubén Martín persigue la creación de un espacio de incertidumbre donde sentir y pensar de forma lineal sea imposible, en el que quizás “no existen mapas” que dirijan y controlen nuestra percepción del mundo.


 15. Taller del autor (1966-1999) Volumen I. Javier Egea. Como imprescindible complemento de la publicación, por Bartleby Editores, de la poesía completa de Javier Egea, se integran en este primer volumen de sus prosas aquellos textos que acompañaron al escritor granadino tanto en el proceso de creación como en su participación activa en la vida literaria de la época, especialmente en la Granada de finales de los setenta y primeros ochenta. Presentaciones de libros, entrevistas, reflexiones sobre autores como Alberti o García Lorca, Bertolt Brecht o Pablo Neruda, sobre los poetas de la generación del 50, introducciones a sus propias lecturas sobre el nacimiento de la “otra sentimentalidad”. Un auténtico “taller del autor” que nos habla de sus filias y sus fobias y que, sobre todo, nos permite proyectar una mirada distinta, heterodoxa y nueva a la vez, sobre un tiempo decisivo para la poesía española contemporánea. Un valioso y atractivo material, debidamente anotado y contextualizado, para los lectores de uno de los más hondos e inquietantes poetas andaluces de la segunda mitad del siglo XX: Javier Egea

16. La ciudad. Diego Jesús Jiménez. La ciudad, con el que Diego Jesús Jiménez obtuvo el premio Adonais de 1964, es un libro innovador, hasta cierto punto insólito, que, 50 años después de su publicación, mantiene plena vigencia. El paso del tiempo no solo no ha atenuado sus calidades, sino que las ha intensificado. Es un libro vivo que gana en cada nueva lectura. Un poemario no ajeno a las conquistas de la mejor poesía en castellano de la primera mitad del siglo XX: en él hay despuntes surrealistas, hay carga meditativa, hay una peculiar mística laica y una dimensión universal de la experiencia “ciudadana” del poeta (Priego, Madrid, Cuenca), ceñida no solo a lo vivido, sino al propio acto creador. Es, además, un libro de la memoria: personal y colectiva. Esta edición de Bartleby Editores, conmemorativa de su medio siglo de vida, se acompaña de un riguroso prólogo de Tomás Néstor Martínez y de un complemento de notas críticas sobre la evolución de los poemas de Juan Manuel Molina Damiani.




31/1/15

Los lunes, de Ignasi Vidal, al sol


Hace ya dos años que Esther Santos Tello, por aquel entonces sólo una entusiasta desconocida metida a agente literaria, me vendió su primera moto: publicar una obra de teatro escrita por un actor nacido en Barcelona y residente en Sevilla de nombre Ignasi Vidal.

Vidal trabajaba por entonces en el montaje ambulante que recorría España, de teatro en teatro, representando el musical "La bella y la bestia". Él cumplía con el papel protagonista masculino, embutido tras una máscara bestial (no podía ser de otra manera) y varios kilos de maquillaje. La idea era simple: vender nuestro libro, El plan, entre el resto del merchandising del musical. Os podéis imaginar el fiasco. Pero, gracias al optimismo y la buena disposición de Ignasi, pudimos organizar varias presentaciones librescas por la geografía patria. Llegar a rincones de otra manera inaccesibles. Zaragoza, A Coruña, Sevilla, Valencia. Seguro que alguna capital más que ahora no recuerdo. Puestos a soñar resultó que la dupla Vidal/El plan fue el segundo libro más vendido en el Sant Jordi de aquel año en la parada que organizaba una conocida llibrería de la ciudad condal de cuyo nombre ahora no me acuerdo. Por delante de muchos escritores con galones.

En fin, parecía que el sueño de El plan languidecía como lo hacen la mayoría de los libros (y más dos años después de su publicación) cuando el tesón de ambos, Esther e Ignasi, nos lo han devuelto a las tablas madrileñas. A partir del próximo lunes 2 de febrero se va a estar representando en uno de los locales con más prestigio del circuito teatral alternativo de la ciudad: La Pensión de las Pulgas, al final de la calle de las Huertas, en pleno Barrio de las Letras. Ayer, con la lengua fuera (como le corresponde a todo editor enredado en su laberinto), llegué hasta allí para presenciar (junto a otro pequeño grupo de elegidos) el ensayo final.

Asistir a una representación de una hora y media del tirón en un espacio que no está pensado para dramas tan largos es un pelín incómodo. Vaya eso por delante. Yo creo que El plan se merecía un patio de butacas donde el abismo no se vea tan cerca y las piernas se puedan estirar. O tal vez no, porque presenciar el montaje que dirige el propio Ignasi con Chema del Barco, David Arnaiz y Javier Navares en plan estelar, es como contemplar en silencio en el salón de casa el encuentro de tres amigos, qué digo, de cuatro, porque uno se siente identificado con todas y cada una de las tramas de esta triste comedia que ideó Ignasi unos años antes de la crisis.

¿Una comedia más sobre la crisis y sus consecuencias pero escrita antes del advenimiento de la misma y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria? ¿Ignasi Vidal en pose zahorí? La deslocalización de una fábrica, trasladada desde la imaginaria ciudad donde malviven los protagonistas hasta Polonia, conduce inexorablemente a las filas del paro a varios cientos de trabajadores. Gentes normales, como tú y yo, que de la noche a la mañana se ven abocados a poblar las filas del INEM sin mayores esperanzas. Habitantes del país del paro. Desheredados que pelean por el mínimo regalo que esconde una bolsa de pipas con sal y que beben cervezas por no morderse las uñas. Ellos tienen un plan y, de camino para cumplirlo o abortarlo, como todos los que antes pasaron por sus cabezas, transitan durante hora y media por esa minúscula línea que separa el precipicio de la nada. Una comedia triste, ésta de Ignasi Vidal, que nos enfrenta, como espectadores, a todos nuestros fantasmas. Esos que habitan en las habitaciones y neveras vacías de nuestras casas. Ni siquiera las carcajadas que nos sacan a ratos os van a salvar del pavor de ser compañeros de viaje. Que lo sepáis. Y que no dejéis de ir a verla, claro. A la salida seguiremos vendiendo ejemplares del libro con el que empezó este viaje que apura nuevas etapas.


3/8/14

Hacia Soria y su EXPOESIA 2014

Arranca este atípico mes de agosto con los cielos barruntando tormenta y el editor dispuesto a hacer, una vez más, el equipaje. Esta vez la cita será en Soria. En la capital machadiana por excelencia. Cambiamos el abrigo de la librería Molist, en la Feria del Libro de A Coruña, donde el pasado verano comenzamos el mes de agosto al pie del cañón, por la incógnita de una nueva etapa. Se anuncia la programación de su encuentro anual con la poesía, Expoesía, dedicado en 2014 a los "Poetas malditos". Bartleby atenderá, por vez primera, del 5 al 10 de agosto, la caseta dispuesta a tal efecto en la Alameda de Cervantes. Será un placer ver qué nos deparan el estío soriano y sus poetas. Acudimos a esta convocatoria con dos citas marcadas en la programación: la presentación de la antología En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis, que ya camina con paso firme hacia su tercera edición, y el análisis de la poesía y la figura de uno de los poetas olvidados que nos legó la segunda mitad del siglo pasado: el granadino Javier Egea. Seguiremos informando.

21/4/13

Tarde de domingo en la Feria del Libro de Granada

"Antídoto contra la comparsa de poetas subvencionados", la sombra de Javier Egea y su poesía inédita sobrevoló hace un rato la caída de esta tarde de primavera en la Feria del Libro granadina. La presentación, segunda puesta de largo del volumen II de la poesía completa en la capital andaluza, contó con la intervención de Juan Carlos Rodríguez, maestro y guía de Egea (y tantos otros poetas granadinos), de Jairo García Jaramillo -prologuista de este volumen y estudioso de la obra de Quisquete- y Manuel Rico, director de la colección Bartleby Poesía.


"¿Es posible sentar al poema en un diván"?, se preguntó J. C. Rodríguez después de saludar la publicación definitiva de la obra poética de Egea tras años de controversias. "La memoria miente y los poemas siempre mienten al contar su verdad objetiva", pero aquí está el taller del poeta y esto es motivo de regocijo.

El acto resultó emotivo, gratificante como las poderosas palabras del poeta, un soplo de frescor en el sopor primaveral de esta tarde de domingo granadino. Tuvo su punto de sarcasmo con la lectura de alguno de los sonetos de Egea y de otros sobresalientes poemas excluidos por el propio poeta del cuerpo definitivo de su libro Paseo de los tristes. Tiene Egea, su voz, la verdad de la poesía que conmueve por encima de las tormentas y de los naufragios. Un bálsamo contra los descreídos.

Mañana de domingo en la Feria del Libro de Granada

Mañana de domingo primaveral en Granada. Me tomo una cerveza en Chikito, la taberna donde García Lorca tenía su tertulia. Las paredes están repletas de fotografías de famosos de la farándula y el deporte que en los últimos treinta o cuarenta años han pasado por el establecimiento. El mordisco del tiempo es inmisericorde. Viejas glorias del celuloide o de heroicas competiciones ciclistas de tardes de julio en el Tour posan sonrientes, ignorantes de que un par de décadas después empolvarán solo los recuerdos de los más mayores. Y después, nada.

Me siento tentado de escribir un breve tratado de antropología del lector. Del lector de un domingo de primavera en cualquier feria del libro andaluz y, por extensión, de cualquier ciudad española de mayor o menos tamaño. Dice el librero con el que compartimos caseta que el asunto está animado. La gente sale de paseo. Pues qué bien.

Improviso estrategias comerciales: los libros muestran la contraportada para incitar la curiosidad de los paseantes. Apenas sorprendo a tres o cuatro, los más atentos al cambio de cartas. Para el resto, los que pasean con la ropa de domingo, bien atusados, siguen sumergidos en esta especie de invisibilidad que produce la acumulación de editoriales, títulos, autores.

Imagino maniobras de marketing para el futuro. Si es que el futuro existe. Por dónde tirar de aquí en adelante. Son casi las dos y media, hora de cierre. Como comenté en un reportaje de tapeo por la ciudad que se publica en el nº de mayo de la revista DeViajes, en Granada la tapa es más importante que la Alhambra. Y a eso me pongo. Salud.

11/4/12

Publicar en mitad de la tormenta

Cada vez ruge más en mi conciencia la duda: ¿merece la pena seguir
publicando con la que está cayendo? O, de manera más precisa: ¿qué merece la pena publicar en estos tiempos? Me comentaba hace un rato por teléfono un amigo que ayer visitó, por casualidad, una librería de barrio (en el Bº de la Concepción madrileño) y que el librero (con cerca de cuarenta años a sus espaldas de oficio) le preguntó si Bartleby Editores seguía funcionando. Algo no cuadra en todo esto. El librero dice que las ventas de poesía han caído, en el último año, de manera radical. No necesitaba yo ir al librero, como el que va a la consulta del psicólogo, para saberlo. Nuestras maltrechas cifras de venta desde la mitad de 2011 (y hasta ahora) son todo un poema. El poema más breve que hemos escrito en muchos años. Las dificultades, curvas y recovecos con las que afrontamos la batalla por la visibilidad de un determinado título/autor están llegando a límites insospechados. La sociedad se aturulla, no sólo el editor. Hay una especie de desbandada, de sálvese quien pueda, que repugna. En redacciones, en locales, en la calle. Hasta en mi espejo. Se aceptan razones para no mandarlo todo, definitivamente, a la mierda. España iba bien, con Aznar, cuando una vivienda subía de precio, de un día para otro, de 6.000 en 6.000 euros. De aquellos polvos vienen estos lodos. Pero ¿es que todavía quedan lectores de poesía en este país? ¿Y de cuál poesía?

2/2/12

A vueltas con la muerte de una poeta: Szymborska

Si tuviera un hambre voraz por el dinero me hubiera dedicado a la trata de blancas, al ladrillo o, mejor aún, a la política. Pero elegí ser editor y, para más inri, editor independiente. Peor aún: un editor independiente al que no le gustan los devaneos con el andamiaje del poder cultural establecido. Simplemente me dedico a publicar aquellos libros que me (nos) parecen de interés en un momento dado y que se ajustan a los criterios (propios) que tenemos marcados en la editorial. Mea culpa.

Anoche, cuando un sms me llegó en mitad de la gélida noche de un mes de febrero que agotaba su primera jornada para anunciarme la muerte de Wislawa Szymborska, lo único que se me ocurrió fue telefonear a Abel A. Murcia, amigo mutuo (de la premio Nobel y mío), traductor de la poeta al castellano y director del Instituto Cervantes de Cracovia, que está pasando unos días de vacaciones en España, para intercambiar con él unas palabras sobre Szymborska. Lo siento: ni me puse a llamar a todos los periodistas culturales que conozco, ni se me ocurrió anunciar a bombo y platillo que nuestra editorial había sido la que publicó el último libro de la poeta polaca. Me pareció que, en la tristeza del momento, lo que había que hacer era recordar -a modo de homenaje- la entrevista (última, por cierto) que ella concedió a un periódico español (El País, el 10 de noviembre de 2009, en su casa de Cracovia), con motivo de la publicación en nuestro país del libro de poemas Aquí, por Bartleby, y de un libro de textos en prosa editado por Alfabia. Por lo que tenían de premonición, en cierta medida, sus palabras. Una especie de lección de vida. Y así lo subí al Facebook y al blog de la editorial. Nada más. Me parece que una muerte, aunque sea una noticia que haya corrido como la pólvora por todos los servicios de noticias de medio mundo, no es motivo de afinar el olfato. Creo que se puede ser editor y sobrevivir en mitad de la barbarie cultural que nos asola. Ser editor y no morir en el intento.

21/6/11

París en dos miradas

Estamos en año impar. Año Woody Allen. Metido como anda en dirigir video-clips de exaltación turística cada tanto, esta vez le ha tocado a la capital francesa (como antes les tocó, con desigual resultado, a Londres y Barcelona). Pero como va de año impar el bueno de Woody nos ha dejado una de esas producciones que rezuman humor e ironía a partes iguales. Me reafirmo: Casandra's Dream (2007), Vicky Cristina Barcelona (2008), Whatever Works (2009), You will Meet a Tall Dark Stranger (2010). Y así se podría ir desenredando la filmografía del director neoyorquino. Todos amamos París. Todos soñamos con mudarnos algún día allí y encontrar a la Marion Cotillard de nuestros sueños. Aunque París no cure las heridas. De eso sabe mucho también el viejo Woody: y por lo mismo cobra verosimilitud el guiño que propone a los espectadores con sus saltos hacia atrás en el tiempo. La película comparte cartelera con otra mirada menos tópica que tiene como escenario también a París: Pequeñas mentiras sin importancia (Les petits mouchoirs), de Guillaume Canet. Es un drama actual que ha arrasado la taquilla en Francia y, seguro, también lo va a hacer en España. Poco a poco, como se degusta un buen vino. Si la mentira de Allen nos ofrece la magia del viaje en el tiempo, la pequeñas mentiras de los protagonistas del film de Canet nos sientan directamente frente al espejo. Es bueno llorar. Y reir. Ambas películas, con París de fondo, nos lo garantizan. Y no es malo, al contrario.

10/1/11

Premio a Sandra Santana por la traducción de la poesía de Peter Handke

Nos complace anunciaros que el Ministerio de Educación, Arte y Cultura austriaco ha concedido a Sandra Santana uno de sus premios de traducción anuales 2010, por su labor como traductora del conjunto de la obra poética de Peter Handke, Vivir sin poesía, publicada por Bartleby Editores en 2009. Estos premios tienen como objetivo distinguir aquellas traducciones de especial calidad y relevancia de obras de literatura austriaca a cualquier lengua no alemana. Os recordamos que el volumen recoge toda la poesía publicada por el controvertido escritor austriaco. Más información.

6/1/11

"También la lluvia", la última película de Icíar Bollaín

Un guionista inglés, Paul Laverty, para mostrar sobre el celuloide la codicia de los conquistadores españoles en la América recién descubierta por el almirante Cristóbal Colón. El expolio del oro indígena a golpe de crucifijos y mosquetones entrelazado con la "Guerra del Agua" que asoló la ciudad boliviana de Cochabamba en abril del año 2000. Con esos mimbres ha construido su quinta película como directora Bollaín: un largometraje en buena medida bien trabado, con momentos de altísima carga emocional que, sin embargo, se va diluyendo en la parte final por la dificultad de trasladar al espectador todo el dramatismo que una revuelta de estas características, en los albores del siglo XXI y con gente desesperada, conlleva. Impecable el trabajo de Elejalde y de Tosar, también el de Raúl Arévalo y Carlos Santos. Más flojito el del mexicano Gael García Bernal. Y un espacio aparte para Juan Carlos Aduviri, actor indígena boliviano, verdadero eje de la cinta.

Tal vez se trate de que estamos tan acostumbrados a contemplar, día a día, la realidad de los disturbios urbanos en cualquier rincón del planeta que, posiblemente, la ficción que nos plantea Icíar Bollaín sea incapaz de alcanzar a la realidad. Con todo, la película cuenta el viaje emocional y afectivo de un equipo de rodaje que se encuentra inmerso en mitad de una revuelta indígena contra la privatización del agua (sí, incluida el agua de lluvia) que quiso llevar a cabo el gobierno de Hugo Banzer en Bolivia. Muestra las diferentes -y legítimas- reacciones que tienen todos los miembros del equipo frente a una situación límite: del miedo al compromiso. Y es, en buena medida (y como todas las películas de la realizadora madrileña), una llamada de atención hacia un mundo desigual. Y una mirada hacia nuestro ombligo. La enésima mirada hacia ese ombligo de un grupo de proges. Qué fea se ha puesto esta palabra en los tiempos que corren: "progres". Nunca he visto una película, obra de teatro o libro en la que la gente de derechas haga autocrítica. Todavía somos muchos los que andamos esperando una reflexión, un mea culpa, unas palabras de disculpa por el apoyo a la invasión y guerra de Irak que jalearon, por unanimidad, todos los diputados del PP con Aznar a la cabeza. Mientras los progres se lamen sus heridas y revisan la historia, como en el caso de la película de Bollaín, la derecha española se apresta al asalto al poder. Sólo hay que leer algunos de los foros de sus canales en la televisión digital o en sus medios periodísticos. Dan miedo.

21/12/10

La Ley Sinde frente a la ley del cuatrero

Vengo escuchando con atención los argumentos de defensores y adversarios de la ley antidescargas que hoy debía de haberse votado en el Parlamento (la ya famosa Ley Sinde). El argumento más utilizado por los adversarios -fervorosos defensores de las libertades colectivas y, a su vez, amantes de la abolición de la propiedad (intelectual) privada- es que "el precio de una película, de un cd musical o de un libro es abusivo". añadiría yo: también lo es el del kilo de percebes, el del corte de pelo de mi peluquero y el del último modelo de automóvil de la marca Ferrari. También un cinturón DG. Y unos pantalones vaqueros de marca. Y unos buenos zapatos. Incluso el de un billete de avión o, por ponernos pesados, el del precio del terreno edificable por metro cuadrado en mi barrio. El tema, por tanto, estriba en: ¿quién regula los precios en una economía de mercado como la nuestra? ¿la oferta? ¿la demanda? ¿los agentes económicos? ¿los monopolios?¿los cuatreros de la web? He escuchado decir que a alguno de estos últimos que ellos tienen buena voluntad: que no les importaría pagar unos céntimos por descarga. Y a mí, claro, tampoco me importaría pagar un puñado de euros, cuatro o cinco, por un kilo de angulas para la cena de Nochebuena. O rebajarles el sueldo unilateralmente a todos los que vociferan a favor de la gratuidad del esfuerzo de los demás. Los amigos de lo ajeno devienen que el derecho a la descarga ilegal de cualquier contenido cultural es un derecho recogido en la Constitución española. Yo, honestamente, creo que ese derecho no está reflejado en nuestra legislación. Tampoco lo contrario. Por eso no estaría mal, de una vez por todas, regular el asunto ¿no? El colmo sería que ahora nos enterasemos que el mentor de estos internautas ofendidos fuera, también, controlador aéreo...

20/12/10

Manbos: El viejo oficio de fotografiar

"Me siento en el frágil silencio de esta buhardilla mientras el frío sol de diciembre embarranca en el arrecife del cristal del techo y proyecta su luz débil, moribunda como el atardecer, sobre las estanterías repletas de libros y objetos que conforman mi existencia cotidiana. Afuera resuenan unos ladridos ahogados y el fragor del cercano tráfico. Dentro, en la pantalla plana del ordenador, se suceden imágenes de lejanos universos soñados una y mil veces, radiografías de la existencia que el mundo digital nos devuelve a miles de kilómetros de distancia con la misma precisión con que un cirujano extirparía un tejido enfermo para luego mostrárnoslo. Paisanos y paisajes que nunca había imaginado vislumbrar aparecen frente a mí merced a las utilidades de la red, de las líneas de alta velocidad y de una “ftp” que transporta información como hace muchos años el tren habría llevado las paradojas del mundo moderno hasta los confines más remotos. Miro las fotografías con la curiosidad con que un niño escrutaría un juguete nuevo y desconocido. Luego, con la voracidad de un hambriento al acecho de un bocado, las voy pasando de página en página, las amplio y reduzco, me detengo en ellas. Me estremezco.

Me ha venido a la memoria una anécdota que sucedió hace ya unos años en la calle donde habité toda mi infancia y adolescencia. Junto al edificio de tres plantas en el que vivía con mis padres había una decrépita vivienda construida en los tiempos en que Madrid era, sobre todo, extrarradio y posguerra. Al viejo hotelito le rodeada una infranqueable valla de ladrillos tras la que, cada mes de febrero, florecía un árbol del que nunca llegué a saber su nombre. Aunque todavía añore ese día cálido de finales del invierno en que la acera comenzaba a poblarse de flores caídas desde las altas ramas. Los niños se entretenían en horadar con pajitas los nidos que las arañas construían en las oquedades del ladrillo pero aquella valla se convirtió, con el paso de los años, en un objeto cotidiano junto al que los transeúntes discurrían a cualquier hora del día o de la noche, con paso distendido o apresurado. Nadie parecía reparar en ella ni en lo que contenía de universo prohibido al otro lado. Un invierno, cuando el árbol había dejado de florecer y los bomberos habían acudido ya un par de veces a apuntalar la cubierta del hotelito, de repente un lienzo de la valla de ladrillo se derrumbó hacia el interior del jardín. La policía municipal tendió con eficacia, de lado a lado del paramento caído, esas cintas de plástico que nos anuncian obras y caminos imposibles para los peatones en la ciudad. Durante días la gente se detenía en la acera con asombro y curiosidad, miraba el jardín oculto, la hierba rala, la desdicha de la desahuciada mansión.

La instantánea de la valla despanzurrada tiene idéntico efecto en mi memoria al de las fotografías que ojeo desde hace días por internet: son las imágenes captadas por los colaboradores de Manbos en cualquiera de las esquinas de este planeta. Me produjo el mismo vértigo leer con cierta antelación los textos que acompañan al pie o al margen las fotos: podía cerrar los ojos e imaginar el cauce verdeante e interminable de un río en el sudeste asiático, sus oscuras aguas, un rostro desconocido surgiendo de la penumbra en una tienda del desierto del Chad o una, por no menos vista, destellante panorámica de Nueva York. Porque, pese a los avances técnicos a los que hemos asistido en los últimos años, el espíritu del fotógrafo reposta en idénticos manantiales a los de siempre: la realidad. Estos trabajos son fiel muestra de que la era digital no ha conseguido desterrar la curiosidad y capacidad de asombro que ha adiestrado durante años el oficio del fotógrafo para husmear en esa realidad y captar con su cámara la imagen única que ahora aparece ante nuestros ojos, en las páginas del libro, y nos desvela el mundo por un instante. Porque la fotografía nunca ha renunciado a la realidad. Como la valla caída nos mostraba algo que siempre había estado ahí y nuestros ojos eran incapaces de ver.

Conocí a Guzmán al mismo tiempo que a Roberto Iván Cano: en un viaje de trabajo al interior de una comarca de la Cataluña rural que apenas un puñado de años antes había sido devastada por el fuego. Ambos mostraban ya los evidentes síntomas de estar atrapados por el desasosiego de la era digital. A David Santiago le conocía de años atrás, precisamente de otro viaje al Alto Berguedà, una de las zonas más deprimidas de la provincia de Barcelona. Durante una marcha de cerca de seis horas para ascender hasta la cumbre del Pedraforça, y luego regresar al punto de reunión, David sólo llegó a tomar un par de instantáneas. Es un auténtico artesano de su oficio. En ellos, en el resto de fotógrafos y colaboradores de Mambos que desfilan por las páginas de este libro, el lector descubrirá que es precisamente la confesión personal y la mirada lo que otorga a sus imágenes la capacidad de conmover, lo que explica el estremecimiento que me recorrió al leer los pies de foto y recrear las imágenes no vistas en mi memoria. Es su capacidad y paciencia para sorprender a las cosas como son realmente las que hacen grandes estas fotografías. Lo que convierte en único al viejo oficio de fotografiar.

(Este texto fue mi prólogo al libro de fotografías Manbos, Madrid, 2008. Si estás pensando en hacer un regalo encuadernado, puede ser una buena alternativa). Puedes adquirirlo pinchando en este enlace.

7/12/10

Biutiful - Alejandro González Iñárritu

Hace años, mientras trabajaba en las semblanzas que completaron el puzle de mis Transeúntes (de América Latina), tuve la ocasión de conocer a una mujer venezolana que compartía piso con una chica guineana en algún lugar de Alcorcón. Irene, así se llamaba, me contó en un momento de la conversación cómo su compañera de piso había realizado un ritual para mostrarle a sus antepasados dónde vivía. Tenía la convicción profunda de que ese exorcismo la mantendría a salvo de las esquinas oscuras de la vida en la periferia madrileña. Nunca sabremos si habrá acabado deportada a su Guinea nativa o si habrá conseguido salir adelante en las ruinas del Madrid del siglo XXI.

Anoche, mientras el desasosiego me invadía en la butaca del cine a medida que la recién estrenada cinta de Iñárritu iba avanzando, recordé aquella charla en algún bar perdido de Alcorcón, las palabras de Irene, y las fui mezclando con la sordidez del inframundo lumpen de esta Barcelona de horizontes nebulosos y grandes arquitecturas, con la vida que bulle más allá de nuestros dramas personales, el miedo, el dolor, el amor y el desgarro.

Luego, hoy, ya a salvo del abismo que nos muestra Iñárritu, he leído la crítica publicada hace tres días por Carlos Boyero en El País. A Iñárritu, para su desgracia, le van a estar recordando su filmografía anterior, mano a mano con Guillermo Arriaga, por los siglos de los siglos. Lo que no me parece justo. Afirmar, como indica Boyero, que el alma de Biutuful reposa en la interpretación de Javier Bardem, es inexacto. No creo que Bardem haya dado con el tono del personaje: tiene ademanes de catedrático universitario metido a intermediario en la explotación de inmigrantes ilegales. Ni su lenguaje ni su caracterización resultan excesivamente verosímiles, a mi entender. No sabría distinguir entre este Bardem y el Come, reza, ama. Es mérito del director que la película, a través de Bardem y del resto de los personajes, sea capaz de sacudirnos y de mostrar "muchos y complejos sentimientos, heridas, sueños, confusión, resistencia, apaleamiento, terror, anhelos, desesperación". La misma confusión y las mismas heridas que nos acompañan en el día a día de un país donde conviven gente normal, controladores aéreos y chinos explotados en suburbiales sotanos.

La factura de la película, por otro lado, es mexicana cien por cien. Ese hilo de realismo mágico que la recorre de principio a fin, con unas tomas tan magistrales, tal vez resulte un poco impostada en una sociedad tan resabiada como la nuestra, donde los únicos culpables de todo lo que ocurre son Cristiano Ronaldo y la meteorología adversa. Ahora, si queréis pasarlo mal durante un buen, no os la perdáis. Es un recorrido por el interior de nuestro ombligo. Sin piercing.

12/11/10

Novedad Bartleby Poesía: Derek Walcott (15/11/10 en librerías)

En Garcetas blancas están las obsesiones que han perseguido a Derek Walcott desde su juventud: la influencia que la pintura tiene en la lírica, las constantes referencias a la naturaleza, al pasado colonial de su tierra, Santa Lucía, y a la situación insular de ésta, y al multilingüismo antillano; están, también, el nomadismo del poeta por varias latitudes americanas y europeas y su preocupación por la progresiva conversión del ya perdido paraíso caribeño en un parque temático o en centros vacacionales. Y está el mar, sin duda, un elemento alegórico imprescindible para comprender el sentir y el escribir de Walcott. Pero Garcetas blancas es, acaso, el testamento con el que el premio Nobel antillano da fe de la sospecha de que ha topado, por fin, con algo que se asemeja bastante a las respuestas que lleva buscando a sus constantes inquietudes, ahora que se acerca el ocaso de su vida. LUIS INGELMO


+ sobre el autor: Nacido en 1930 en Castries, capital de la antillana isla de Santa Lucía, Derek Walcott es el autor de más de una veintena de colecciones de poesía y de casi igual cantidad de obras teatrales, así como de numerosos artículos de prensa y ensayos. Galardonado en 1992 con el Premio Nobel de Literatura, ha residido, entre otros lugares, en Trinidad, Jamaica, Nueva York y Boston, ciudad esta última en la que ejerció como profesor universitario de escritura creativa hasta su jubilación. En la actualidad vive en su ciudad natal.

La crítica anglosajona ha dicho sobre Garcetas blancas:

«La poesía de Walcott ha estado caracterizada por una claridad, una energía emocional y una exuberancia descriptiva que le han hecho resaltar con respecto a la mayoría de poetas. Su nueva colección, Garcetas blancas, es un espléndido logro en plena madurez.» — The Economist

«Desde la primera página de esta magnífica meditación sobre la muerte, el dolor y el paso del tiempo, es incuestionable que nos hallamos ante un maestro.» — Sarah Crown, The Guardian

«A lo ancho y largo de este libro, Walcott escribe unos versos ciertamente vigorosos, en los cuales mantiene un ritmo semejante a latidos y una voz llena de fuerza y personalidad […] y ha logrado darle forma a una secuencia de poemas tan majestuosos como las aves que les dan nombre.» — Rachel A. Burns, The Harvard Crimson

«[Garcetas blancas] incluye pasajes con observaciones de una precisión y luminosidad arrebatadoras, fascinantes repeticiones de imágenes y referencias, así como un excepcional dominio de la técnica poética.» — Alan Brownjohn, The Times

«Estos son poemas de gran fuerza e inteligencia, construidos con gran elegancia, entre los que encontramos imágenes de la vida contemporánea que revelan una visión de gran sutileza.» — Alex Niven, The Oxonian Review

«Derek Walcott entiende como un absurdo tratar de escribir cualquier otra cosa que no fuera poesía de la más alta calidad, y desde luego que en esta ocasión lo ha conseguido.» — Sean O’Brien, The Independent

«Garcetas blancas es, a un tiempo, visionario en el mejor sentido de la palabra e intensamente personal.» — Karl Kirchwey, The New York Times

«Garcetas blancas posee una luminosidad extraordinaria, es audaz en los temas que trata y en el lenguaje que usa, y se dirige, como si de una flecha se tratara, hacia los límites azules de la eternidad. Se trata, con mucho, de la mejor colección que Walcott haya escrito.» — Theo Dorgan, The Irish Times

2/11/10

Novedad Bartleby Poesía: Gsús Bonilla

Desde hoy 2 de noviembre podréis encontrar en las librerías españolas nuestra última novedad en la colección Bartleby Poesía: Ovejas esquiladas, que temblaban de frío, del poeta extremeño -afincado en Vallecas- Gsús Bonilla. Gsús es un autor ajeno a las modas que escribe poesía de no ficción (como le gusta llamarle a su amigo el gijonés David González), en la que combina de manera magistral lo singular con lo universal. Una poesía directa que rescata a los perdedores de nuestro tiempo. El libro ha sido prologado por la poeta gallega Déborah Vúkusic y se presentará el próximo miércoles 10 de noviembre en la Librería La Buena Vida, de Madrid, a las ocho de la tarde. En el acto intervendrán Carlos Sálem y Marta Sanz, además del autor.

+ sobre el autor: Jesús Bonilla Mansilla (Don Benito, Badajoz, 1971), Gsús Bonilla, ha publicado el poemario El Forro (2007) y ha sido incluido en las antologías Bukowski Club, jam session de poesía 06-08 (Ed. Escalera, 2008), Versos para derribar muros. Poemas por Gaza (Los Libros de Umsaloua, 2009) y El tejedor en:… Madrid (La única puerta a la izquierda, 2010); desde el año 2008 coordina la revista dedicada al cuento y el relato breve Al otro lado del espejo y forma parte del equipo de Es hora de embriagarse (con poesía), revista poética. Administra la bitácora http://gsusbonilla.blogspot.com/, de vez en cuando pinta monigotes, y –por si sirve de algo– guarda un documento donde se dice que aprobó la Educación General Básica con la calificación de suficiente.

19/10/10

Giovanna Rivero en el "Fet a América" (Barcelona y Menorca)

Fet a Amèrica, Festival internacional de novela contemporánea en lengua castellana, es un encuentro de escritores latinoamericanos que se llevará a cabo en Cataluña y Menorca del 18 al 24 de octubre de 2010. La idea central de este festival es establecer un diálogo que fluya entre escritores de distintas generaciones y distintos países, pero también y sobre todo, entre escritores y lectores.


Fet a Amèrica es un proyecto del Colectivo Fu. Un colectivo literario dirigido por Lolita Bosch y conformado por lectores interesados en la creación literaria, con los ojos puestos en América Latina y Catalunya y la intención de abrir espacios, tender puentes y crear diálogos. Esta labor se demostró hace tres años con el festival “Fet a Mèxic” en donde se dieron cita autores mexicanos que cumplieron las expectativas de autores, editores y lectores, además de tener una excelente acogida en la prensa nacional e internacional. Con base en esta experiencia, el Colectivo decide retomar la responsabilidad de hacer un festival que se ocupe de las letras de América Latina, esta vez en compañía de la Asociació Fringe per a la Difusió de les Arts y Casa Amèrica Catalunya.

La selección de los autores se centró en buscar a aquellos que propusieran la creación de un universo único y de una voz propia y no en el éxito en el mercado editorial. A través de la lectura de más de 235 autores de 21 países, se logró la siguiente selección de 18 autores de diversas edades y procedencias, con distintas temáticas y maneras de hacer literatura: Juan Antonio Ponte (Cuba), Carlos Velázquez (México), Diamela Eltit (Chile), Giovanna Rivero (Bolivia), Horacio Castellanos Moya (El Salvador) Inés Bortagaray (Uruguay), Israel Centeno (Venezuela), Iván Thays (Perú), Javier Vascónez (Ecuador), Juan Manuel Robles (Perú), Lina Meruane (Chile), Luis Humberto Crosthwaite (México), Marta Aponte Alsina (Puerto Rico), Pola Oloixarac (Argentina), Sergio Chefjec (Argentina/Venezuela), Tomás González (Colombia) y Yuri Herrera (México). Aunque finalmente, y debido a razones laborales, Horacio Castellanos Moya e Iván Thays no podrán acompañarnos. Aunque ya lo han hecho y aparecerán en el libro sobre el festival que aquí publica la editorial Barataria.

Se han establecido dos grupos de actividades en las que participarán los autores. La primera es el Panorama Narratiu Americà que pasará por la Universitat Autònoma de Barcelona, la Universitat de Girona, la Universitat Pompeu Fabra, el Casal Mariá de Olot, la Librería Robafaves de Mataró, los clubs de lectura de Alaior, Ferreries y Ciutadella en Menorca y el Claustre del Seminari Diocessà, también de Menorca.

La segunda actividad es el Ciclo Casa América Catalunya, cuyas charlas serán retransmitidas en tiempo real, gracias a Canal-L, en varios centros culturales y educativos de América Latina y de los Estados Unidos -desde donde esperamos generar un diálogo a la distancia.

Previo al encuentro la joven crítica chilena Paz Balmaceda estableció una serie de conversaciones entre los autores que quedarán consignadas en un libro que aborda el quehacer literario de los autores originalmente participantes. Dicho documento se publicará en varias editoriales independientes de distintos países y los derechos recibidos se destinarán a las propias editoriales.

Más información en:

http://fetaamerica.blogspot.com/
http://www.facebook.com/Fet.a.America

http://www.fetaamerica.blogspot.com/

2/10/10

"Amor malo y feroz", de Larry Brown

El próximo lunes llegará a las librerías el libro de relatos de Larry Brown, Amor malo y feroz. La traducción es de Luis Ingelmo, que fue quien -hace ya un par de años- me pasó la propuesta de publicar por vez primera en España la obra narrativa de este escritor sureño y olvidado.

Hemos recorrido un largo camino junto al desdichado de Brown (sobre todo en estos últimos meses): se imprimieron y encuadernaron, en una edición no venial, ejemplares del libro cuando estaba aún en galeradas -es decir, en pleno proceso de corrección y relectura- y se repartieron a la prensa especializada, a algunos críticos y, sobre todo, a algunos libreros. Queríamos hacer una especie de cata previa. Del resultado de la misma (llamadas telefónicas y correos electrónicos siempre entusiastas) surgió la idea de proponer a los libreros -que, salvo muy contadas excepciones, fueron los únicos que respondieron a la invitación de leer a Brown- que escribieran unas líneas de recomendación sobre el libro para la contracubierta. Podíamos haber optado por el camino más sencillo: tomar alguna de las (muchas) referencias elogiosas de la prensa estadounidense sobre Brown y haberlas estampado en la contra. Lo que parecía una extraña proposición despertó, sin embargo, el calor de los libreros retados: el resultado se comprime en las cinco recomendaciones que aparecen en la impresión definitiva del libro que el lunes llegará a las mesas de novedades de las librerías: Fernando Pascual (Lib. Auzolan, de Pamplona), Javier Rodríguez (Lib. Cervantes, Alcalá de Henares), Carlos Barroso (Lib. Portonaris, Salamanca), Manuel García Iborra (Lib. Sintagma, en El Ejido) y Javier Lahoz (en la Lib. Central, de Zaragoza).

La otra novedad formal, con respecto a nuestros otros libros, fue la decisión de utilizar las páginas 1 y 2 del volumen para incluir, ahora sí (al más puro estilo americano) las reseñas y frases elogiosas que la edición original del libro recogió en EE.UU.: desde las palabras de Bob Dylan hasta las de algunos prestigiosos críticos como Barry Hannah y diversos medios periodísticos.

Luego, durante el mes de agosto, dediqué mi ronda de librerías por el norte de España, desde Logroño a Vigo, a presentar de viva voz las novedades de este otoño y, entre ellas, los relatos de Larry Brown. Cuando llegó a nuestras manos la impresión definitiva, el libro se envió a todas aquellas librerías que ya andaban sobre aviso. Poco a poco vamos recogiendo los comentarios de nuevos libreros a los que el descubrimiento de la prosa de Larry Brown les ha encantado.

Además de la producción de carteles sobre el libro se me ocurrió otra propuesta: la edición norteamericana de Big Bad Love sirvió como guión para una película del mismo nombre dirigida en 2001 por Arliss Howard, y que unió a actrices de la talla de Debra Winger, Angie Dickinson y Rosanna Arquette, así que se contactó con la cadena de cines Renoir y se les propuso incluir entre sus promociones de octubre el regalo de ejemplares de Amor malo y feroz entre sus clientes. Los cines Renoir están implantados en Madrid, Barcelona, Zaragoza, Palma de mallorca, Tenerife y Guadalajara.

Llega ahora a vuestras manos, lectores, el volumen de relatos de Larry Brown y esperamos que la apuesta os resulte tan gratificante como a nosotros esta travesía.

1/10/10

Un paseo por el Liber 2010

Ayer pasé el día en Barcelona. En el Liber. Al contrario que en la edición anterior, esta vez pensé que lo más conveniente a la hora de perfilar los contactos con los libreros que llegan desde el otro lado del Atlántico era acudir bajo el paraguas de nuestro exportador principal, La Panoplia de Libros. Lo mejor del stand es que estaba situado frente a la cafetería: el trajín de la gente entrando y saliendo de la misma te daba una especie de euforia engañosa, como si el nivel de actividad del Salón del Libro pudiera medirse por el número de cafés o bocadillos, o la longitud de la cola de la gente que esperaba para pagar. La posición estratégica también era buena porque te permitía saludar, aunque fuera fugazmente, a toda esa gente que, de otra manera, ni se hubiera acercado para decirte un educado "¡hola!¿cómo va todo?". Aún así fueron mucho más gratificantes los saludos que las sombras huidizas: además de mostrar nuestros libros a libreros argentinos, mexicanos, peruanos, griegos y ecuatorianos (que andaban por allí ajenos a lo que se cocía en su país en esos momentos), hubo ratos para la charla agradable con algunos colegas como Javier Santillán (Gadir), Julián Rodríguez (Periférica), Eduardo Torné (Calambur), Isabel (Casariego), con nuestros vecinos de Trama Editorial pero, sobre todo, con Sergio Gaspar (Dvd Ediciones) y María (Veintisiete Letras), que también compartían el espacio de Panoplia. Conocí personalmente a los responsables de la distribución en las zonas de Valencia y Alicante (Difusió y Gaia), una tarea largamente demorada. Y al final de la jornada, caminando entre la Plaza de Espanya y la estación de Sants por la calle de Tarragona, experimenté, después de largo tiempo, la agradable sensación del que viaje sin prisa mientras el cielo se disfrazaba de rojos y malvas augurando la noche. Noche en el que el tren, veloz, atravesó de Este a Oeste, el país para devolverme a casa.

28/9/10

Baladas del dulce Jim, de Ana María Moix, en Lecturas21

Nos complace anunciar la llegada a las librerías españolas de la última incorporación a la serie Lecturas21 de la colección Bartleby Poesía: se trata del que fuera primer libro de poemas de la escritora catalana Ana María Moix, y lo hacemos cuando se cumplen 40 años de su primera publicación. El libro conserva el prólogo escrito para la edición del año 1969 por Manuel Vázquez Montalbán e incorpora, a modo de epílogo, y como ya es tradicional es los libros de la serie, un estudio de la poeta y narradora madrileña Pilar Adón.

Dosificando dulzura y malditismo a partes iguales, Ana María Moix nos muestra en Baladas del Dulce Jim las relaciones conflictivas entre unas colegialas que viven al límite y que, sin volver la vista atrás, avanzan hacia un futuro no muy preciso y tampoco muy tranquilo. Con una escritura desinhibida, sin reservas, Moix domina el juego poético, y utiliza sin vacilaciones las técnicas y métodos compositivos más eficaces para mostrar las incertidumbres y las amenazas que se ciernen sobre sus bellos, apasionados y sensibles héroes. Su templanza y, más aún, su considerable sentido de una cándida mordacidad hacen de Baladas del Dulce Jim, el primer poemario publicado de la autora, un texto contenido y penetrante cuya estructura va envolviendo poco a poco al lector hasta llevarle a las páginas finales. Una obra espontánea, vanguardista e inclasificable. PILAR ADÓN

Sobre las autoras:

Ana María Moix (Barcelona, 1947), poeta y novelista, fue la única mujer incluida en la ya mítica antología Nueve novísimos poetas españoles, de Josep María Castellet, publicada en 1970. Ese mismo año obtuvo el Premio Vizcaya de Poesía con No time for flowers. Otros libros suyos de poemas son: Call me Stone (1969) y A imagen y semejanza (1983), obra que recogía toda su producción poética hasta entonces.


Pilar Adón (Madrid, 1971), narradora, poeta y traductora, ha publicado los libros de poesía Alimento (2001) y Con nubes y animales y fantasmas (2006). Su obra está incluida en la antología Todo es poesía menos la poesía. 22 poetas desde Madrid (2004), Hilanderas (2006) y Los jueves poéticos (2007).

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